
Los niños con discapacidad tienen los mismos derechos a la educación, la salud, la recreación, la familia y la participación social.
La rehabilitación debe estar conectada con esos derechos y con las actividades que cada niño quiere y necesita realizar en su contexto.
Construir entornos accesibles es una responsabilidad compartida entre familias, instituciones y comunidad.
